Cómo la amenaza social percibida puede reorganizar la conducta en torno a lo que se siente socialmente más seguro, las normas visibles y la consistencia pública, a menudo a costa de lo que realmente importa.
Cuando algo se rompe, la atención se fija en lo visible y urgente. La primera solución parece productiva, pero a menudo pasa por alto la decisión previa que lo desencadenó.