El Editor Emocional: Por qué “Sé positivo” no funciona
- Adi perkal
- Oct 17, 2025
- 2 min read
Todos lo hemos escuchado — y también lo hemos dicho:
“No te estreses.”
“Sé positivo.”
“Deja de preocuparte.”
Suenan como buenos consejos, sobre todo cuando alguien que queremos está pasando por un mal momento.
Pero cuando la vida realmente se siente como si se estuviera desmoronando, esas palabras suenan como ruido. No consuelan; corrigen.
Insinúan que lo que sientes está mal, y que una versión “mejor” de ti ya habría seguido adelante.
El problema es simple: las emociones no responden a órdenes.
No puedes accionar un interruptor mental y cambiar el miedo por calma o la tristeza por alegría solo porque alguien te lo diga.
El control emocional puede parecer fortaleza, pero muchas veces es un acto de censura interna — un intento de borrar lo que ya está ahí.
El reflejo de editar
Desde pequeños aprendemos qué emociones son “aceptables” y cuáles incomodan a los demás.Editamos en consecuencia: tragamos la ira, escondemos el miedo, reemplazamos la tristeza con una sonrisa.La meta es parecer en control — como si sentir menos significara estar mejor.
A eso le llamo El Editor Emocional: el censor interno de la mente que intenta corregir nuestra experiencia, eliminando todo lo que resulta incómodo.
Pero la emoción no es un problema que haya que arreglar — es información.Es la señal del cuerpo de que algo importa.
El efecto rebote
El psicólogo Daniel Wegner lo describió a la perfección: cuanto más intentamos no pensar o no sentir algo, con más fuerza regresa.
Es el clásico efecto del “oso blanco”: si te dices “no pienses en un oso blanco”, lo primero que aparece en tu mente es justamente eso.
Las emociones funcionan igual.
Si intentas silenciar la ansiedad, tu atención se concentra aún más en ella.
Si empujas la tristeza, se instala con más profundidad.
La represión no resuelve la emoción; la refuerza.
La ansiedad crece, la vergüenza se acumula encima, y terminas luchando con dos emociones en lugar de una.

La verdadera trampa
A menudo asumimos que es la emoción en sí — el estrés, el miedo, la duda — lo que nos impide avanzar hacia lo que importa.
Pero no es así.
Es la lucha contra ella — la edición interna, la resistencia — lo que agota nuestra energía y nos empuja a evitar.
Cuando dejamos de intentar controlar la emoción, recuperamos la capacidad de responder con claridad.
Otro tipo de dominio
La verdadera habilidad emocional no está en editar, sino en observar.
Es la capacidad de notar lo que está ocurriendo, dejarlo ser y responder — no censurar.
Observar no borra el malestar, pero nos da espacio para actuar en coherencia con lo que importa, sin importar cómo nos sintamos — en lugar de gastar energía en una batalla que no podemos ganar, una que solo nos aleja aún más de ello.
El control emocional disfrazado de sabiduría sigue siendo censura.
Las emociones no necesitan arreglarse — necesitan ser escuchadas.
Porque lo que resistes se hace más fuerte,
y lo que permites pierde el poder de dominarte.




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